Los gustos y hobbies sexuales estrambóticos y enrevesados podrían dar para escribir una wikipedia al completo. Si recientemente dedicábamos una entrada a la hipofixilia, asfixofilia o kotwarrainismo (la estrangulación durante el orgasmo como práctica placentera), hoy vamos a dar un repaso a la terminología del latín y griego (entiéndanse en este caso como lenguas y no como actividades eróticas) que conforma el mundo más freak de la sexualidad.
Porque si pensabas que lo tuyo no tenía nombre te equivocabas. Todo el conjunto de conductas sexuales donde la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra actividad puede englobarse bajo el término de “parafilia”, comportamientos que van desde los gustos más inocentes hasta los trastornos más graves y dañinos o las actividades más extremas, que como veíamos pueden acabar en la muerte.
El placer por la escatología
El catálogo del sexo es amplio y goza de denominaciones por doquier. Puede que suene raro, extremo o depravado, pero teóricamente hay ciertas personas que se excitan con prácticas escatológicas relacionadas con la micción o la deposición. Así, existen:
la “flatofilia”- que es la excitación producida por las flatulencias de tu pareja,
la “cropofilia”- morbo que despierta el juego con excrementos o el ver a alguien haciendo de vientre,
la “cropofagia”- el placer producido al alimentarse uno mismo de defecaciones.
La “clismafilia”- gusto por la introducción de líquidos por el ano a través de lavativas, enemas, etc.
La “chezolagnia”- preferencia por la práctica masturbatoria mientras se hace de cuerpo
Los rasgos y peculiaridades físicas también excitan
Por otro lado, también existe otro grupo de tendencias, que tiene más que ver con características o rasgos físicos de las personas que nos pueden llegar a atraer sexualmente.
Así, si nos motivamos con gente de mucho más mayor o menor en edad somos “anisogámicos”, si nos gustan por defecto personas de otras razas somos “alotriorastas”, si nos ponemos a cien con personas obesas podemos definirnos como “anastimáfilos”, si nos excitamos con discapacitados o individuos impedidos físicamente somos “abasiófilos”, si lo que nos satisface son los individuos deformes nos catalogamos como “dysmórfilos”, si nos ponen las personas altas somos “acrófilos” y “micrófilos, al contrario, si son bajas o enanos, si nos derretimos por gente travestida nos pueden llamar “ginemimetófilos” y cuando lo que nos gusta realmente son las mujeres embarazadas nos denominamos “maieusífilos”.
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