Siempre las posturas sexuales son mejores cuando se practican en lugares exóticos como las Galápagos. Casi todas las posturas de rodillas las podíamos clasificar dentro de la famosa postura del perrito, ya sabéis esa postura que simula la relación entre perros, aunque dentro de esta postura hay diferentes variantes que hacen que tengamos que bautizarlas con otros nombres. Este es el caso de la postura de la ofrenda que debe su nombre por la situación en la que se coloca la mujer, como si estuviera dando una ofrenda.
Colocación de la postura
Para colocarnos en la posición de la ofrenda haremos como en la posición del perrito, es decir ella se pondrá de rodillas a cuatro patas pero con una variante que hará que la postura sea diferente a la del perrito colocará los antebrazos como apoyo y no las manos. Este apoyo provocará que la espalda quede más arqueada y la cadera más baja, con la cual las nalgas queden en una posición más levantada.
No mentimos si decimos que en esta postura la mujer es la que sale peor parada, su postura es algo incómoda dado que está situada de espalda sin tener el control del ritmo y además apoyada con los antebrazos. Ahora bien, el goce que se le proporciona puede ser lo suficientemente alto como para aguantar las molestias de la postura.
Por su parte el hombre se pondrá totalmente de rodillas con estas totalmente juntas y justo detrás de ella. Si el apoyo de ella serán sus antebrazos y el suelo, el apoyo de él serán las nalgas de la mujer que le ayudarán a manejar el ritmo y aumentar la velocidad si lo requiere la situación.
Esta postura puede ser fácilmente la culminación de un orgasmo ya que la fricción es muy suave y puede coger aceleración con cierta facilidad. El hombre tiene total autonomía para manejar el ritmo en esta postura ya que ella está situada de espaldas y aunque puede moverse de adelante hacía atrás lo ideal es que éste quieta. Es recomendable que mientras el hombre vaya realizando la penetración a la vez estimule con las manos el clítoris de ella, eso aumentará la excitación de ella y ayudará a que se consiga un orgasmo simultáneo con mayor facilidad.
El ritmo
Dado que la postura ayuda a que la penetración sea muy fácil se recomienda empezar con un ritmo muy lento, casi diríamos que a cámara lenta, con muchas caricias y poco a poco y muy lentamente aumentaremos el ritmo para al final coger la máxima aceleración y llegar al clímax.
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