En esta ocasión escribiremos sobre aquellos besos orientados a satisfacer toda la pasión y el deseo concentrado entre ambos, este tipo de beso es perfecto para aquellos momentos en los que con la pareja se dispone a mantener una relación sexual.
Estos dos besos son ideales tanto para activar vuestra pasión como para daros caricias mientras estáis realizando el coito (y así no perder el contacto el uno con el otro).
El roce de los labios
En el roce de los labios se busca un momento dulce y tierno para hacer que tu pareja te sienta con el roce de tus labios, esto aunque parezca mentira hará que el goce durante el acto sea mayor, porque lo que se busca primero con este beso es que los amantes estén totalmente conectados el uno con el otro.
Para realizar de forma perfecta este beso y sorprender a tu pareja, inícialo frotando tus labios con los suyos de forma suave y ligera, que apenas se rocen, mientras tu amante deja entreabierta la boca y mantiene los ojos cerrados. Cuando comience la excitación, desliza la lengua alrededor de sus labios y altérnalo con mordiscos y chupetones. Haz esto tanto en el labio superior como inferior y harás que tu amante se derrita.
El combate de la lengua
Cuando estamos en el acto sexual y la pasión está totalmente desbordada, los besos se pueden volver cada vez más excitantes. Es en estos momentos en los que la lengua forma un papel preponderante.
Este contacto de las lenguas húmedas puede recordar a la unión de los propios genitales y a su movimiento. En el combate de la lengua, uno de los amantes introduce la lengua en la boca del otro para tocar sus dientes, su lengua y su paladar, como si realizara una revisión de la boca de su amante.
Pero la otra pareja no ha de quedarse quieta, sino que responderá a esta “intromisión” de su territorio haciendo lo mismo, pero más apasionadamente. Por ello lo llaman el combate de la lengua, porque entre los dos se inicia una lucha para ver quien es el más ardiente.
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