El sexo, como cualquier actividad de nuestra vida, se encuentra condicionado tanto por lo elementos del entorno como por nuestras propias características físicas y psicológicas. En este sentido, podemos encontrar situaciones más favorables y menos favorables a la hora de tener sexo con alguien.
Qué condiciones te permiten disfrutar más del sexo
Como antes decía, nuestra disposición física y mental influye notoriamente cuando se trata de mantener relaciones. Por ejemplo, cuando uno está agotado después de todo un día de duro trabajo o estudio, existen altas probabilidades de que su “rendimiento sexual” sea menor. El sexo óptimo requiere energía, de ahí que suela decirse que la juventud es el colectivo más “sano” sexualmente hablando, aunque no tiene por qué ser ninguna garantía.
Por otro lado, es aconsejable estar tranquilo y relajado. Como ya he comentado en otras ocasiones, enfrentarse al acto sexual en tensión, afrontándolo como si fuera un examen, suele conducir a un irremediable fracaso. De igual modo, y aunque pueda parecer una afirmación absurda, es importante tener ganas; sin motivación, es muy probable que los resultados dejen bastante que desear.
A todo esto hay que añadir que el enfocar el acto sexual con una mentalidad flexible, amplia, dispuesta a probar cosas nuevas y experimentar otras posibilidades en la cama, da mucho más juego cuando se trata de disfrutar del sexo que un actitud rígida y cerrada, centrada en unas prácticas inamovibles.
Condiciones del entorno: cuándo, cómo y dónde practicar sexo
- Cuándo: cuando se disponga del tiempo suficiente para entregarse al coito de un modo relajado, tranquilo, enérgico.
- Dónde: este apartado depende de cada persona, aunque, por regla general, tiende a preferirse los lugares tranquilos e íntimos, en un ambiente de privacidad.
- Cómo: como más te guste. De hecho, y pese a todos los avances, en torno a la cuestión del sexo siguen existiendo fuertes prejuicios arraigados. Por ejemplo, el sexo tiende a asociarse al amor; y es evidente que sexo y romance están íntimamente vinculados, pero éste no es un vínculo inamovible. El que no estemos enamorados no tiene por qué privarnos de tener una vida sexual activa y saludable, aunque sea con uno mismo. La masturbación es una de las mejores vías para disfrutar del sexo. No debemos contemplarlo como una conducta secual reprobable o vergonzosa, sino como una de las opciones más placenteras.
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