‘De rodillas’

La postura de la ofrenda

por Soren Asier 4 - Octubre - 2009

ofrenda Casi todas las posturas de rodillas las podíamos clasificar dentro de la famosa postura del perrito, ya sabéis esa postura que simula la relación entre perros, aunque dentro de esta postura hay diferentes variantes que hacen que tengamos que bautizarlas con otros nombres. Este es el caso de la postura de la ofrenda que debe su nombre por la situación en la que se coloca la mujer, como si estuviera dando una ofrenda.

Colocación de la postura

Para colocarnos en la posición de la ofrenda haremos como en la posición del perrito, es decir ella se pondrá de rodillas a cuatro patas pero con una variante que hará que la postura sea diferente a la del perrito colocará los antebrazos como apoyo y no las manos. Este apoyo provocará que la espalda quede más arqueada y la cadera más baja, con la cual las nalgas queden en una posición más levantada.

No mentimos si decimos que en esta postura la mujer es la que sale peor parada, su postura es algo incómoda dado que está situada de espalda sin tener el control del ritmo y además apoyada con los antebrazos. Ahora bien, el goce que se le proporciona puede ser lo suficientemente alto como para aguantar las molestias de la postura.

Por su parte el hombre se pondrá totalmente de rodillas con estas totalmente juntas y justo detrás de ella. Si el apoyo de ella serán sus antebrazos y el suelo, el apoyo de él serán las nalgas de la mujer que le ayudarán a manejar el ritmo y aumentar la velocidad si lo requiere la situación.

Esta postura puede ser fácilmente la culminación de un orgasmo ya que la fricción es muy suave y puede coger aceleración con cierta facilidad. El hombre tiene total autonomía para manejar el ritmo en esta postura ya que ella está situada de espaldas y aunque puede moverse de adelante hacía atrás lo ideal es que éste quieta. Es recomendable que mientras el hombre vaya realizando la penetración a la vez estimule con las manos el clítoris de ella, eso aumentará la excitación de ella y ayudará a que se consiga un orgasmo simultáneo con mayor facilidad.

El ritmo

Dado que la postura ayuda a que la penetración sea muy fácil se recomienda empezar con un ritmo muy lento, casi diríamos que a cámara lenta, con muchas caricias y poco a poco y muy lentamente aumentaremos el ritmo para al final coger la máxima aceleración y llegar al clímax.

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La sorpresa y el puente – Dos posturas para enlazar

por Soren Asier 28 - Septiembre - 2009

lasorpresa Hoy os mostraremos dos posturas que podemos ejecutarlas de forma seguida, empezando con la sorpresa, siguiendo con el puente y acabando con el orgasmo.

La postura de la Sorpresa

Empezaremos por la postura de la sorpresa que como su nombre indica lo ideal es aplicar de forma sorprendente. Ella debe estar de pie en una forma ligeramente inclinada hacía delante hasta que las manos le lleguen al suelo, el tendrá que llegar por detrás “por sorpresa” e iniciar la penetración.

Lo ideal es que ella flexione un poco las rodillas y apoye sus manos entre el suelo y las dos rodillas, esto ayudará a mejorar la penetración y a tener un buen punto de apoyo. La práctica es muy sencilla y no tiene nada de dificultad, simplemente se trataría de hacer la típica postura del perrito pero de pie.

El hombre tendrá que aplicar el ritmo que crea conveniente aunque se aconseja empezar de una forma suave y ralentizada y poco a poco ir aumentando la velocidad. Además de la penetración también es conveniente que el acaricie suavemente el clítoris de ella para ir estimulando la zona genital.

En esta postura posiblemente el hombre sea el que disfrute más, no sólo porque controla totalmente el ritmo sino porque el glande entrará y saldrá de una forma nada forzada. Lo peor o mejor según se mire es que no hay nada de contacto visual, lo cual si esto puede ser un inconveniente a la hora de excitarnos podemos ayudarnos de un espejo.

La culminación con el puente

Siguiendo con la postura de la sorpresa y cuando hayamos cogido un buen ritmo podemos ir iniciando otra postura para culminar el acto. Se trata de la postura del puente una postura muy similar a la de la sorpresa pero algo más animal. Pasaremos de una postura bípeda a una cuadrúpeda pero con la misma posición, ella delante y el detrás.

Esta postura es casi igual que la del perrito con la única diferencia que el no estará de rodillas sino echado en flexión sobre ella. De este modo el hombre podrá acelerar la penetración o incluso jugar con la penetración anal.

Para la práctica de esta postura el hombre debe practicar antes las flexiones ya que requiere bastante fuerza de brazos, por su parte la mujer deberá tener bastante flexibilidad.

Con esta postura podremos llegar fácilmente al orgasmo, dado que la penetración podrá ser bastante más cómoda que la anterior y la fuerza con la que se embista será mayor.

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