Firmes, recias, caídas, arrugadas, puntiagudas, separadas, sonrosadas, bronceadas… Los pechos femeninos tienen una variedad tan amplia casi como personas hay en el mundo y consiguen despertar el interés en el hombre desde su más tierna infancia hasta su más profunda decrepitud. Quizá la culpa sea de las horas, días y meses que nos pasamos aferrados a uno de estos dúctiles y carnosos bultos y sus raciones lactosas, o puede que [ ... ]




